Históricamente, las religiones han hecho
mucho daño a la humanidad. Desde engaños, manipulación, sugestión,
superstición, hasta odio y matanzas.
Pero alguien vino a enseñar algo
diferente, en la calle, la montaña y al pueblo.
Sin escribir estatutos ni manuales,
enseñó la bondad y la justicia.
En esas letras rojas que son las
palabras de Jesucristo en los evangelios, encontramos cosas diferentes a las
que nos han obligado a creer.
Como muestra, el Sermón del Monte(Mt.7) contiene
una riqueza de enseñanzas para una vida genuinamente cristiana, donde predomina
la sinceridad del corazón. Y continuamente advierte de no caer en la
religiosidad.
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