El
cristianismo verdadero nace del mensaje original de Jesucristo, según los
evangelios; sin adulteraciones de ningún tipo.
Un
evangelio útil y práctico para la vida.
Un
mensaje transformador, libertador, vivificante, inspirador, progresista y
basado en el amor.
Una
luz que libera de la religiosidad esclavizadora y manipuladora, inhumana y
condenatoria, arbitraria y dictatorial, supersticiosa y sugestionadora, pagana
y apóstata.
Es
la visión de construir un mundo donde el común denominador sea el
reconocimiento de Dios como Creador, amor al prójimo y fomento de una vida
espiritual, libre de las pasiones carnales y degeneración humana.
Todo lo demás, es pura religiosidad.
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