Los milagros son una fuente de esperanza
y de fortaleza espiritual; pero debe tenerse discernimiento de
espíritu, porque son susceptibles a las más viles manipulaciones.
Desde insensateces como, hablar con Dios
por un teléfono; pasando por, objetos ungidos o benditos, oraciones mágicas;
hasta ordenanzas "divinas" abusivas como tomar sexualmente a feligreses o pedir
dinero, son algunas de las miles de falacias, apostasías y manipulaciones de
pícaros en nombre de la religión.
Un líder cristiano puede ayudarnos a fortalecer
nuestra fe, en nuestras necesidades cruciales, como un apoyo espiritual; pero
nunca ofrecernos milagros como productos puestos a la venta en vitrina.
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