Las
religiones han existido desde siempre; es una necesidad implícita al ser
humano; y desde la antigüedad se ha caracterizado por dos cosas:
1) La
necesidad de objetos que representen sus divinidades para consolidar su sistema
ritual religioso;
2) Una
base fuerte de fantasías y creencias milagrosas con el fin de manipular a las
masas hacia propósitos al servicio del poder religioso y político.
Jesucristo
rompió la religiosidad: En los evangelios no encontramos ni objetos, ni
fantasías; y por eso el poder religioso lo condenó.
Revisemos, si nuestra
práctica religiosa hoy, se parece al evangelio de Jesucristo o a la religión
antigua.